Los giros de la Historia han hecho de Berlín una ciudad en reconstrucción permanente, al menos desde la segunda mitad del siglo XX. Las cicatrices son todavía visibles aquí y allí, invocando esos sombríos años: los vacíos y los amplios terrenos constituyen el encanto de una ciudad desmesurada y que sin embarco posee escala humana.
Lejos de París, una ciudad vertical donde las calles se ciñen a los transeúntes; Berlín es una ciudad horizontal abierta a las nuevas tendencias arquitectónicas, quizás hasta el grado extremo.
Veinte años después de la caída del Muro y de la reunificación de las dos Alemanias, donde Berlín ha constituido el centro neurálgico y mediático nos hacen preguntarnos: ¿qué ha sucedido con la capital alemana?
Su transformación, que dio comienzo con el fin de la Segunda Guerra Mundial, transcurre en gran parte por los proyectos arquitectónicos de gran importancia, siempre impregnados de una fuerte connotación política. Puesto que el Berlín de hace 20 años no se parece en nada al de hoy, las inquietudes respecto al futuro de la ciudad afloran. Todas las miradas están dirigidas a ésta ciudad, capital europea ineludible y territorio donde todo es posible, pero ¿hasta cuándo?
A continuación, se analizan algunos lugares que muestran lo que ha sido Berlín y en lo que se está convirtiendo.
Castillo Real de los Hohenzollern
El proyecto de reconstrucción del Castillo de Berlín (símbolo del poder del Imperio Alemán y residencia principal de la familia real), que parecía a punto de concretizarse en éstos últimos meses, ha debido hacer frente a nuevas dificultades últimamente, particularmente la decisión del arquitecto Francesco Stella de aplazar 3 años la inauguración. El edificio debería estar terminado en 2016. Sin embargo, desde 1993 y dando lugar a gran controversia, se instaló sobre el edificio una inmensa pantalla provisional que reproducía la fachada oeste. Gravemente dañado por los bombardeos sucedidos en 1943 en el centro de la ciudad, demolido por el nuevo gobierno en 1950 y remplazado por el Palacio de la República (Palast der Republik – arriba a la derecha) en 1976, el Castillo debe ser reconstruido en el sitio exacto que solía ocupar. Ésto implica la destrucción – comenzada en 2006 y concluida a principios del 2009 – de éste vestigio de la República Democrática Alemana (Deutsche Demokratische Republik). Una decisión que extrañamente hace eco al deseo político soviético de ver desaparecer de la RDA, después de la guerra, la herencia prusiana (donde se cuenta el Palacio). Y ya que la ironía de la Historia no hace las cosas a la mitad, el financiamiento del proyecto provendrá exclusivamente del sector privado: la nueva Fundación Berliner Schloss Humboldtforum, siendo ellos los propietarios del futuro edificio.
La Neue Wache
Lugar de olvido más que de recuerdo, la Neue Wache (situada sobre la Avenida Unter den Linden) es emblemática del borrado progresivo de las huellas de una parte de la Historia alemana. Éste monumento, erigido por Helmut Kohl en 1993, dedicado a todas las víctimas de la guerra y de la violencia, ha tenido diversas funciones: monumento a las víctimas de la Primera Guerra Mundial (República de Weimar), lugar de celebración de los héroes del III Reich, edificio consagrado a las víctimas del fascismo y del militarismo (RDA). Los nombres de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial hoy se encuentran junto a aquellas del periodo 1945-1989. Ésta decisión tomada poco después de la reunificación, más allá de su torpeza que tiende a hacer dudosas paralelas entre las víctimas de la Historia, es muestra sobre todo de “una de las modalidades de borrado de la RDA en la historia alemana”. ¿Qué es esto, sino una reescritura de la Historia con fines políticos? Podríamos apostar que los Soviéticos hubieran opinado de la misma manera en un caso parecido. Y para que así conste: un memorial puede ser víctima de la amnesia de sus promotores.
Potsdamer Platz (Habrá que dedicarle un artículo completo en un futuro).
Muestra de la intervención de promotores inmobiliarios y de las grandes empresas en el futuro del centro berlinés, los diferentes sectores de la Potsdamer Platz constituyen un polo económico de gran importancia. Los terrenos fueron vendidos de un bocado por el Senado, que se preocupaba de ver erigidos rápidamente los nuevos edificios; la ciudad, incapaz de financiar la reconstrucción de la manzana, fue forzada a volver a ponerse a merced del sector privado.
Las sociedades Debis (Daimler-Benz), Sony, Asea Brown Boveri y Wertheim-Hertie comparten éste sitio, valioso por los grandes edificios realizados por Renzo Piano, Giorgio Grassi y Helmut Jahn (entre otros).
Aeropuerto Tempelhof
Si las piedras pudieran hablar, las del aeropuerto de Berlín evocarían sin duda la historia tumultuosa de éste lugar. Utilizado sucesivamente por la República de Weimar, el régimen Nazi y el gobierno americano, Tempelhof es un lugar querido por los Berlineses; que constituyó entre 1948 y 1949, un punto aéreo que permitía abastecer Berlín Oeste durante el bloqueo soviético que impedía la llegada de provisiones por tierra. Al punto de decir que ha contribuido a salvar numerosas vidas al salir de una guerra que ya había causado estragos.
Cerrado desde el 31 de Octubre del 2008, fue remplazado por el Berlin Brandenburg International (BBI), gran eropuerto de Schönefeld, situado en el suroeste. El actual aeropuerto principal, Tegel, deberá también cerrar sus puertas después del 2011. La ciudad de Berlin, propietaria desde septiembre del 2009 de los edificios y el terreno que circunda Tempelhof, no esconde su complacencia al ver a los inversionistas privados proponer un proyecto viable e innovador para sacar provecho a éste inmenso espacio. Hace falta precisar que el mantenimiento del edificio cuesta más de 14 millones de euros por año, y que las propuestas recientes (parque de industrias innovadoras, plató de rodaje para los estudios cinematográficos, barrios residenciales, etc) no han obtenido la unanimidad…
Tacheles
Más que saber si una alternativa artística es posible en los squats de Berlin, se ha estado discutiendo cuánto tiempo se llevaría antes de que ésta pueda ser recuperada por las instituciones, que se han visto amenazadas por los promotores inmobiliarios. El Kunsthaus Tacheles, inmenso squat de 6000m2, situado en pleno centro de la ciudad (en el barrio de Mitte) y dedicado al arte y la cultura libres, es emblemático de la lucha que dirigen un grupo de artistas que viven en Berlín. Desde 1990, el complejo artístico se ve amenazado con cerrar, ya que los propietarios del lugar, el grupo inmobiliario Fundos, desea erigir allí un centro comercial y un hotel de lujo. Las obras están actualmente en curso, y pronto los inmuebles de oficinas y vivienda se levantaran alrededor del squat. Queda por saber cómo harán los nuevos habitantes para entenderse con los antiguos, lo que provocará, sin duda, un interesante fenómeno sociológico.
Al día de hoy, la balanza se inclina claramente al Oeste, dentro de una ciudad antes bipolar, como si la vida estuviera detenida durante algunas décadas para todos los alemanes del Este; la tentativa de borrar progresivamente su pasado, en efecto doloroso, tiende a reforzar la nostalgia de una parte de la población. En paralelo, las inmobiliarias e inversionistas comienzan a interesarse en una ciudad que fue alguna vez gris y repelente: en sus numerosos barrios antiguos sin herencia, en sus vacíos sorprendentes que constituyen todo su encanto. Y ya que la ciudad se encuentra en grave dificultad financiera, con más de 60 millones de euros de deuda al día de hoy, su liberación de los numerosos proyectos es ineluctable.
Berlín, a partir de ahora en busca de un proyecto urbanístico global, no puede, desgraciadamente, asumir los gastos. Esperamos simplemente que los diversos proyectos de mantenimiento, tengan por consecuencia directa la de llenar los vacíos y no la de asfixiar la ciudad.
GBC
| Das Schweigen Ekel der die Welt ergreift | El Silencio Asco que toma al mundo |



Stumble It!